

Es una propuesta de ingreso libre a la universidad pública que prioriza el rendimiento académico y la justicia social sobre los exámenes excluyentes.
Hablemos claro: hoy en el Perú la universidad pública no es un derecho, es un filtro social.
El examen de ingreso no mide talento, mide quién pudo pagar academias. Eso no es mérito, es negocio.
Mientras en países como Argentina el ingreso es libre y gratuito, acá seguimos defendiendo un sistema que excluye a miles de jóvenes pobres antes incluso de empezar a estudiar. ¿Eso es justicia social? No. Es elitismo encubierto.
Nuestra propuesta es concreta: ingreso libre a la universidad pública, con ciclos de nivelación y permanencia académica. Que el que no estudia, quede afuera por rendimiento, no por pobreza.
Un Estado que confía en su juventud no le cierra la puerta, la abre y acompaña. La educación no se rinde en un examen: se defiende como derecho.